Saltar al contenido
Disco o hilo de diamante: cómo decidir
  1. Inicio
  2. Blog
  3. Disco o hilo de diamante: cómo decidir

Disco o hilo de diamante: cómo decidir

El disco es más rápido y más barato hasta cierto espesor. Después deja de ser una opción, y conviene saber exactamente dónde está esa frontera.

· Corte con hilo de diamante

La regla del tercio

Un disco de corte penetra aproximadamente un tercio de su diámetro. Un disco de 900 mm corta cerca de 30 cm por cara; cortando por ambas caras se llega a unos 60 cm si el elemento es accesible por los dos lados y si los cortes se pueden alinear con precisión.

Esa aritmética define la primera frontera. Mientras el espesor entre en ese rango, el disco gana: monta más rápido, avanza más rápido y cuesta menos por metro lineal. En cuanto el elemento supera esa medida, o cuando solo hay acceso por una cara, el disco deja de ser una opción y empieza el terreno del hilo.

Geometría: lo que el disco no puede rodear

El segundo criterio no es el espesor sino la forma. Un disco corta en línea recta sobre un plano. Si hay que separar una columna circular, seccionar un cabezal de puente con geometría irregular o cortar alrededor de un elemento que no se puede tocar, el disco no tiene manera de hacerlo.

El hilo, en cambio, se adapta: el lazo rodea la pieza sea cual sea su sección y corta por tracción a lo largo de todo el contacto. Por eso en demolición de infraestructura —pilas, cabezales, trabes de gran peralte— el hilo aparece incluso en espesores que un disco podría resolver en teoría.

Acceso, ruido y vecinos

En obra urbana pesa un tercer factor. La sierra de muro necesita anclar un riel y necesita espacio para la máquina y el disco; el equipo de hilo puede quedar a varios metros de la pieza, con las poleas conduciendo el cable hasta donde haga falta.

Y hay una diferencia de ruido que no es menor: el hilo trabaja con motor hidráulico y bomba de agua, sin el chillido del disco atacando acero. En hospital, escuela, hotel o zona habitacional con horario restringido, esa diferencia decide si el trabajo se puede programar de día.

El costo real está en el retiro, no en el corte

Un error común al comparar cotizaciones es mirar solo el precio por metro de corte. En secciones grandes, la parte cara del trabajo casi nunca es cortar: es mover lo cortado.

Un bloque de concreto armado de un metro cúbico pesa alrededor de 2.4 toneladas. El plan de despiece —cuántos bloques, de qué peso, en qué orden y con qué grúa— determina el costo y el tiempo mucho más que la elección de la herramienta. Cuando una propuesta no menciona el plan de izaje, no está comparando lo mismo que otra que sí lo hace.

¿Tienes un caso así en obra? Cuéntanoslo y te decimos qué método corresponde.

Sigue leyendo

Equipo de GPC Construcciones en obra

¿Tienes concreto que cortar?

Cuéntanos qué hay que abrir, perforar o demoler. Te respondemos con método, programa y precio claro.