Los cuatro casos en que el escaneo es obligado
Losa postensada, siempre y sin excepción. Barreno de gran diámetro, porque la probabilidad de encontrar acero crece con el área. Zona de momento o cercanía a un apoyo, donde el armado trabaja al máximo. Y cualquier elemento del que no exista plano de armado confiable.
Fuera de esos casos, en un barreno pequeño y no estructural, el escaneo puede ser innecesario. Dentro de ellos, saltárselo es apostar.
Qué se detecta y qué no
Los detectores electromagnéticos localizan bien varilla cercana a la superficie y dan profundidad aproximada. El radar de penetración da mejor profundidad y distingue capas, pero pide interpretación de alguien que sepa leerlo.
Ninguno de los dos ve todo. Ductos plásticos vacíos, por ejemplo, son difíciles. Por eso el escaneo se combina siempre con lo que digan los planos y con el criterio de quien conoce el sistema estructural.
Cortar un torón de postensado
Un torón trabaja tensado a lo largo de toda la losa. Al cortarlo, la fuerza se libera de golpe: hay riesgo inmediato para el operador y la losa pierde una parte de la capacidad para la que fue diseñada.
La reparación existe, pero implica proyecto, materiales especiales y tiempo. Ninguna prisa de obra justifica correr ese riesgo cuando el escaneo previo es cuestión de horas.
Cómo se deja registro
Marcado en piso del armado localizado, fotografía del marcado con referencia a ejes y anotación de la profundidad estimada. Ese registro sirve para el barreno de hoy y para el siguiente que alguien tenga que hacer en la misma losa.




